Exteriores en Bogotá, día soleado. De pie, Orlando Arenas abraza a Lourdes Fiallos y María Victoria Díaz, a sus lados.
Por Maria Victoria Diaz

De saber que partirías tan pronto me hubiese asegurado de repetirte mil veces cuan talentoso eras, cuan tontas las discusiones que tuvimos y cómo tú voz y tú risa se seguirán escuchando por largo rato. Ya nos encontraremos de nuevo, y podré decirte eso y reír de nuevo con los recuerdos de las peripecias que compartimos juntos .

Un talento sin igual que nos guió hace muchos años cuando nos enfrentamos a la aventura de hacer doblaje en vivo. En ese entonces mi socio y yo aceptamos el reto de doblar el show de Oprah Winfrey en español, y fue Orlando quien lideró día a día esta empresa que parecía imposible y que aún hoy resulta difícil de creer a pesar de todos los avances tecnológicos.

Podría compartir mil anécdotas de esa experiencia; pero hoy traigo del recuerdo lo que años después es fácil de asegurar: solo Orlando Arenas habría podido dirigir esta locura diaria. Su voz maravillosa, versátil y precisa, junto con su talento para guiar a sus compañeros de crimen en el set cada día, dieron vida en español al Show de Oprah. No hemos visto nada igual desde ese entonces.

De ahí en adelante, Orlando nos acompañó en Dicapta en miles de aventuras; y su talento extraordinario ya no me sorprendía. Perfeccionista, disciplinado, exigente, buen amigo, y con el carácter difícil de los artistas geniales. Orly nos deja muy pronto y con tristeza hoy solo queda hacer un homenaje a este artista de incomparable talento que se ha ido a gozar de la vida eterna.

Tomamos unas horas buscando grabaciones de los trabajos que hicimos con Orly en estos 15 años para compartirla en este homenaje a su grandioso talento junto con estas líneas, pero ninguna de las grabaciones parece hacerle justicia!.. así que desistí del intento. Orly, gracias por compartir con nosotros esas horas de trabajo y risas.

Mientras tanto, aquí en la tierra seguimos dudando de la devastadora marcha de este virus, haciendo caso omiso de las advertencias, desafiando a este enemigo común que trae llanto y desolación, y hoy ha silenciado la voz maravillosa de Orlando Arenas; buen viaje Orly, ya nos veremos... solo Dios sabe cuando.

 

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