Por María Victoria Diaz

Una gran clave de sol sobre un pentagrama con notas musicales de coloresNací con una malformación congénita que en términos médicos se conoce como anotia y microtia nivel III. En síntesis, nací sin oreja y audición en mi lado izquierdo y con el hueso de la mandíbula más corto en ese mismo lado, el izquierdo. 

¡Hasta hace muy poco fui consciente de cuan duro fue para mis padres! Fui su primera hija y el mundo se les derrumbó por completo. 

Para mi, en cambio, esa condición no tuvo ninguna importancia; no recuerdo que de niña afectara mi desarrollo académico o social. Recuerdo claro algunos de los comentarios crueles de mis compañeritos de juego, pero yo respondía inventando historias no menos aterradoras sobre cómo había perdido mi oreja. 

Tal vez el único recuerdo desagradable tiene que ver con una terapia para “enderezar” mis gestos, que incluía punzadas eléctricas. Qué susto me daba cada vez que debía ir, pero tengo que agradecer que hicieron un buen trabajo y mi malformación, aún hoy, es casi imperceptible estéticamente. 

El día critico fue cuando el doctor que me atendía en la época en la que estaba decidiendo sobre mi futuro profesional sugirió que cambiara de idea sobre dedicarme profesionalmente a la música. Según él, mi oído derecho estaba presentando alguna pérdida auditiva y existía la posibilidad de que quedara sorda. Como no se me veía ninguna genialidad especial, sino solo amor por la música, era buena idea repensarlo. Decidí entonces que sería ingeniera; soñé que tal vez podría crear maravillosos inventos. 

Hoy en día mi oído derecho funciona bien, sigo “siendo una tumba” si me cuentan los secretos por el lado izquierdo. Podría perfectamente pasar por una latina más con un ingles regular y algo antipática porque no contesto si me llaman por el lado izquierdo. Si usted habla inglés tal vez no note que leo sus labios para poder entender lo que está diciendo en mi segunda lengua.  

Hace unas pocas semanas tuve una de las experiencias más maravillosas de la vida, es una pena no haberla podido compartir con mi padre que se le ocurrió ir al cielo antes este día: ¡experimenté estéreo por primera vez! Recuerdo cuando enseñaba tecnología de audio en las universidades de mi país natal; terminaba mis explicaciones sobre el audio estéreo con tono de incredulidad: ¨eso dice la teoría al menos¨, o ¨así debe ser, pero díganme ustedes si en realidad es TAN especial”. Hoy podría hablar por horas sobre este concepto básico y sus grandes virtudes, pero mejor volvamos a la historia que les estaba contando… ya empiezo a divagar. 

Toco flauta transversa en el coro de la iglesia y el director quería encontrar una manera para que escuchara sus instrucciones y me dijo… ¨deberíamos ensayar esos audífonos de conducción por hueso, así podrías tener mis instrucciones por los audífonos sin bloquear tu audición porque no se usan en la oreja”..  ¿De qué estaba hablando? El no notó que tal vez era una solución que podría ayudarme a algo más que escuchar sus instrucciones. 

Esa misma noche llegué a casa a leer todo lo que encontré sobre las bases de esta tecnología. Puede ser, pensé,  por qué no.  Fue entonces cuando le pedí a mi mejor amigo, Amazon, uno de esos juguetes baratos: un par de audífonos de $50 dólares de conducción por hueso. 

Me tomó una semana decidirme a abrir el paquete. Confieso que estaba muy nerviosa. Les pedí a mis hijas estar a mi lado. 

Mi hija pequeña escogió la música, Jonas Brothers… y de pronto sentí como la música llegaba por mi lado izquierdo.  Reaccioné de inmediato pidiendo mi música.. Por favor, ¡Vivaldi o el gran Boling! De pronto los instrumentos tenian piernas y bailaban.. los violines se movían por todo  el escenario y me pregunté si el bajo siempre habría sido tan profundo. La música ha sido mi amiga, mi compañera y mi gran amor. Sentí el color, el movimiento, la distancia y la magia de la música inundó el lugar. Confirmé que me gusta el Jazz, que estoy de acuerdo con mi padre y su amor por el Bossa Nova. Ahora escucho sugerencias sobre música que tal vez ahora sienta diferente desde mi nueva posibilidad. Parece que el rock de los 90´s puede ser una buena opción; después de todo músicos e ingenieros trabajaron muchísimo entonces por hacer del estéreo su gran diferenciador. 

Ese día mi madre vino a casa corriendo. Estaba muy emocionada, fui consciente entonces de todas las noches difíciles de mis padres cuando nací. 

Es difícil imaginarse cuan duro es para los padres abrir el camino para sus hijos cuando nacen con alguna de esas diferencias inesperadas. 

Lo más gracioso es explicarles a mis amigos oyentes de qué se trata todo esto… Por qué es TAN importante eso del estéreo. ¿¿Ustedes saben ??? 

 

Permítanme invitarlos a experimentar la realidad de otros, a ponerse realmente en los zapatos de quien tiene alguna limitación sensorial. Tal vez entonces podamos hablar el mismo idioma, ese que viene del corazón. 

 

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